"Contigo, yo quiero estar contigo
y decirte que ya no puedo vivir sin ti"
Él la abrió la puerta de coche y la llevó sus zapatos y cuando se sentó la dijo: Cierra los ojos, no mires y la beso. Un segundo después, cuando ella abrió los ojos tenía un regaliz con forma de anillo puesto en el dedo, lo miró sorprendida, sin saber que decir. Él la pregunto: Quieres casarte conmigo y ella con la sonrisa más grande que puede haber en el mundo dijo: Si! Claro que quiero.

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